La Agencia Estatal de Administración Tributaria (AEAT) es el organismo que gestiona la tributación de los rendimientos financieros y las ganancias patrimoniales. Es importante hacer una distinción inmediata entre 1) rendimientos del capital mobiliario y 2) ganancias y pérdidas patrimoniales.
Los tipos impositivos aplicables varían principalmente en función del importe de los rendimientos: comienzan en el 19% para los rendimientos de hasta 6.000 euros, suben al 21% para los rendimientos comprendidos entre 6.000 y 50.000 euros, y alcanzan el 23% para los rendimientos superiores a 50.000 euros y hasta 200.000 euros. La Ley de Presupuestos Generales del Estado (LPGE) añadió dos tramos a la base imponible del ahorro para 2023: a) 27% entre 200.000 y 300.000 euros, b) 28% por encima de 300.000 euros.
Además de la tributación normal, la legislación fiscal española prevé varias deducciones y exenciones que pueden influir en la cuantía del impuesto adeudado. Por ejemplo: existe un sistema de compensación de pérdidas patrimoniales que permite compensar las pérdidas con las ganancias. Sin embargo, este mecanismo sólo se aplica entre activos pertenecientes a la misma categoría fiscal: rendimientos del capital mobiliario, por un lado, y ganancias y pérdidas patrimoniales, por otro. Por ejemplo: las pérdidas ocasionadas por las acciones pueden compensarse con las ganancias de las inversiones de la misma categoría, es decir, con las ganancias de otras acciones, ETF, etc. Además, si el resultado global es negativo, hasta el 25% de esta pérdida puede compensarse con los rendimientos del capital mobiliario.
Los productos financieros no se gravan todos de la misma manera, y esta diversidad puede tener un impacto significativo en los rendimientos netos de las inversiones. Por ejemplo, los fondos de inversión gozan de la posibilidad de diferir la tributación hasta el momento de la retirada o la venta de las participaciones; una característica, señalan algunos expertos, que puede mejorar el rendimiento global de la inversión gracias al aplazamiento de la tributación. Los planes de pensiones, según los expertos, también ofrecen ventajas fiscales tanto por las aportaciones realizadas como por la posibilidad de diferir la tributación hasta la retirada. Los fondos cotizados en bolsa (ETF), por su parte, tributan de forma similar a las acciones, y la tributación se produce cuando se venden las participaciones.
Lo escrito hasta ahora es realmente un resumen extremo del sistema fiscal español relacionado con las inversiones financieras. No hay que olvidar, sin embargo, que la legislación fiscal está en constante evolución. En cualquier caso, puede consultar la información necesaria en la página web oficial de la Agencia Estatal de Administración Tributaria, o confiar en la profesionalidad de un asesor financiero o fiscal.
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