Las inversiones alternativas, una opción en tiempos de incertidumbre

Private Equity

Escrito por MoneyController el 05.01.2021

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Las inversiones alternativas abarcan un gran abanico de tipos de activos y, si bien el private equity, el inmobiliario o las infraestructuras son las más distinguidas, existen otras opciones como las materias primas o la deuda privada, así como de la inversión en arte, metales preciosos o vinos, entre otros.

No existe una definición matemática sobre las inversiones alternativas. En general, hablamos de activos alternativos cuando no hacemos referencia a los productos financieros cotidianos como pueden ser las acciones, bonos, obligaciones y demás.

Los inversores de este tipo de activos tienen un patrimonio más diversificado, permitiéndoles estar al margen de lo que ocurra en el mercado y obteniendo una fuente de rentabilidad que sería difícil obtener con las inversiones tradicionales.

Además, estos activos destacan por ser poco líquidos porque suelen ser negociados fuera de los mercados organizados (a través de transacciones privadas) y a su vez son activos que requieren un mayor entendimiento y estudio por su complejidad. Es por ello por lo que, para el inversor, los activos alternativos presentan sus pros y sus contras.

Así como la diversificación suele ser de interés para el inversor, la falta de liquidez podría suponer un riesgo y obliga a los inversores a realizar un estudio de su situación financiera y patrimonial.  Examinar qué parte de su patrimonio financiero puede destinar a este tipo de activos y pensar en el futuro para ver si ese dinero que quiere invertir, por ejemplo, en un fondo de private equity, lo va a necesitar en el corto plazo o no.

No existen valoraciones diarias para este tipo de inversiones ya que estas estrategias están enfocadas en el largo plazo (5-7 años), “y esto proporciona una tranquilidad enorme a los inversores en momentos de máxima volatilidad en las Bolsas”.

Por su parte, Miguel Ángel Rico, gestor de carteras en Gesalcalá (Grupo Banco Alcalá), explica que “están diseñadas para ofrecer diversificación en entornos en los que las inversiones tradicionales tienen demasiada incertidumbre. Cuanta más volatilidad hay, mejor deberían comportarse”. Y es precisamente esa variabilidad la que debe tenerse en cuenta según el perfil de riesgo del inversor. “Ya que este tipo de fondos tienen muy bien definidos los niveles de volatilidad, los inversores agresivos deben optar por los fondos con objetivos de volatilidad más altos y los ahorradores defensivos deben optar por los fondos de estrategias alternativas con objetivos de volatilidad más bajos”, propone.

Las cifras demuestran que la inversión alternativa ha mostrado un alto crecimiento en los últimos años y los expertos hablan de una previsión que llegara a los 14 billones para el año 2023.

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