Ocho lecciones para los ahorradores tras un año de crisis por el Covid-19
Finanzas conductuales
Escrito por MoneyController el 27.04.2021
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Ha pasado ya un año del estallido de la crisis por el Covid-19 y el ahorro de los hogares sigue siendo elevado, con el volumen de depósitos en máximos históricos por encima de los 900.000 millones de euros. Además, desde que se tienen datos, la tasa de ahorro es la más elevada, el 14,8% de la renta disponible. Las familias afectadas por las limitaciones de movilidad, el confinamiento domiciliario y las restricciones de aforos por causa de la pandemia, han hecho provisión de liquidez. Dado el contexto, EFPA España ha elaborado un documento con ocho lecciones extraídas de esta etapa vivida sin antecedentes para los ahorradores, ya sea para profesionales de la industria financiera como para los clientes particulares.
1. Planificación a largo plazo para obtener los mejores resultados
Especialmente ante la volatilidad de los mercados durante la pandemia, se ha manifestado la importancia de planificar una estrategia de inversión en el largo plazo. En el corto plazo, las caídas de los mercados pueden provocar reacciones precipitadas en los inversores particulares, sin embargo, históricamente se ha verificado que a un horizonte de 20 años no se han producido caídas en Bolsa, salvo en el caso de Japón.
2. Sobrellevar bien la incertidumbre
La toma de decisiones precipitadas, provocadas por los miedos o empujados por el pánico, puede llevar a cometer errores graves que penalicen los resultados de las inversiones. Los inversores cuentan con una serie de sesgos comunes en su comportamiento inversor que, pueden provocar serios inconvenientes para obtener los beneficios deseados, tal y como estudia la rama de las finanzas del comportamiento (Behavioural finance).
3. Asesoramiento financiero competente
Los expertos en la planificación tienen el conocimiento, la experiencia y formación necesarios para evitar errores comunes a la hora de mover los ahorros y las inversiones en unas circunstancias tan cambiantes como las vividas durante la pandemia. En los últimos meses, los asesores financieros han jugado un papel esencial para aconsejar, guiar y resolver todas las dudas y preocupaciones por parte de ahorradores e inversores.
4. La educación financiera
En los últimos años la industria ha intentado mejorar los niveles de educación y la cultura financiera en España. Tras la crisis financiera anterior, se destaparon las carencias de los ciudadanos, provocando que se tomaran decisiones equivocadas que repercutieron de forma muy negativa en el ahorrador particular. No obstante, estos últimos meses han sido de gran aprendizaje y se ha notado un comportamiento más maduro del ahorrador, en comparación con anteriores crisis económicas, y repercute de forma positiva en los resultados finales de las carteras de inversión.
5. La robustez del sistema financiero en España
La formación financiera y el endurecimiento del marco regulatorio llevado a cabo en los últimos años ha permitido hacer el sector financiero más robusto, pese a las presiones sobre la rentabilidad, la debilidad de los volúmenes de negocio y de unos tipos de interés en mínimos históricos.
6. El peligro de la sobreinformación
Ante un mundo donde la información llega de diferentes frentes, medios de comunicación, redes sociales…en el que abundan las denominadas fake-news, es vital saber discernir entre lo que es verdad y lo que no, y aprender a encontrar fuentes de información fiables, como ha dejado de manifiesto esta crisis sanitaria y financiera.
7. Nuevo modo de comunicarse
Las diversas plataformas permiten desarrollar reuniones con clientes, conferencias, talleres, cursos o seminarios, donde la interacción entre los participantes es inmediata, aportando inmediatez, versatilidad, ahorro de costes, trato directo, adaptadas a todo tipo de dispositivos. Estas nuevas formas de relación entre asesor y cliente, aunque no sustituyen el contacto directo, sí han logrado complementarlo y ayudado a que ambas formas de comunicación convivan en un futuro.
8. El mercado sigue influenciado por el entorno
La economía real y los índices bursátiles no siempre siguen las mismas lógicas, como se ha podido ver en los momentos más precisos de esta crisis, cuando algunos índices como los estadounidenses alcanzaban nuevos máximos históricos. Esa dicotomía se debe a que los mercados de activos afectados por las expectativas de futuros, donde incluyen percepciones, esperanzas y otros elementos, no tienen tan en cuenta los datos directamente ligados a las cifras macroeconómicas como el crecimiento del PIB, la inflación y el desempleo.