España, ante el desafío de liderar el ecosistema ‘fintech’ europeo
Fintech
Escrito por MoneyController el 02.07.2021
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Seguramente el verano será una prueba de fuego para manifestar si realmente estamos preparados para recuperar el escenario económico robusto, aprovechando la vuelta a la actividad casi plena de sectores con un peso específico esencial para la economía española, que confía en contar con el vigor suficiente como para recuperar en un tiempo prudencial los niveles de PIB y actividad precrisis.
En este escenario, los fondos del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, que pondrán a disposición los recursos suficientes para financiar proyectos concretos, impulsando las transiciones digital y ecológica, y reforzar la cohesión como valor fundamental en el que se basa el proyecto comunitario, deben tener en cuenta a las startups con un claro componente tecnológico, que debe convertirse en referencia para fortalecer nuestro tejido empresarial y ayudar a diversificar el peso de los diferentes sectores productivos, una de las necesidades que ha demostrado la crisis económica derivada de la sanitaria.
La digitalización, que tras la pandemia se ha acelerado, se debe situar como un puntal para seguir creciendo, las compañías del ecosistema fintech han adquirido un mayor peso específico, demostrando la agilidad en la prestación de diferentes servicios, permitiendo obtener financiación y realizar inversiones desde el sillón de casa, digitalizar los pagos para reducir el efectivo y los desplazamientos en los pagos. Su protagonismo debe reforzarse en este nuevo escenario, pero todavía necesita superar varios factores.
El entorno ha trabajado duro en estos últimos años, como ha demostrado la aprobación y puesta en marcha del sandbox financiero, cuya primera ronda ya está en marcha después de que hace escasas semanas se hicieran públicos los 18 primeros proyectos seleccionados por el Tesoro, y la segunda ya está convocada, y pretende situar a España como referencia en el ámbito de la innovación financiera en el continente, al contar con un potente campo de pruebas para la innovación en el ámbito de las finanzas y seguros, que se configure como principal foco de atracción de talento nacional e internacional.
El proyecto de ley estaba prácticamente listo a finales de 2018, lo que hubiera situado a España como un país pionero, pero las sucesivas convocatorias electorales, la pandemia y el ya de por sí tedioso proceso de tramitación parlamentaria lo retrasaron. Pero lo importante es que ya está aquí para atraer innovación, talento e inversión, con unos cálculos aproximados que sitúan en 4.000 el número de nuevos empleos dentro del ecosistema y la atracción de 500 millones de euros de inversión adicionales.
Aunque el sandbox español no es pionero, sí es uno de los más ambiciosos, preparados y competitivos de la Europa continental y abierto a nivel internacional, lo que nos permite aspirar a convertirnos en referencia para la Unión Europea y Latinoamérica, como ya lo es el Reino Unido para el mundo anglosajón, precisamente para que nuestro país herede en el marco de la UE esa vía de desarrollo de la innovación financiera. Es ambicioso porque da cabida a proyectos transversales, que son elegidos en función de su grado de madurez e innovación, que podrían tener un impacto muy importante en el sector financiero, y completamente innovadores en el ámbito de los servicios financieros enfocados para mejorar la experiencia del consumidor, facilitar el cumplimiento normativo de entidades en cuestiones de gestión de riesgo o blanqueo, mejorar la eficiencia en la prestación de servicios y el ahorro en costes en favor del usuario final.
Tanto la regulación como el respeto al principio de proporcionalidad y el acceso sencillo a la financiación seguirán siendo los grandes caballos de batalla en los que trabajar para allanar el camino de los startups y las compañías que apuestan por la innovación financiera. Con datos a cierre de 2019, España era el segundo país con más startups, solo por detrás del Reino Unido, pero solo contaba con el 3% del total de la inversión en el continente europeo.
El inicio del sandbox supone ya el mejor catalizador para delinear sinergias entre las grandes entidades y los proyectos innovadores que sean eficientes, que protejan al consumidor y promuevan la estabilidad financiera, como claves para seguir avanzando y situar al ecosistema fintech de nuestro país como referencia a nivel europeo. España tiene un gran reto por delante que puede y debe asumir.