Planificar la jubilación tras la reforma en los planes de pensiones
Prestaciones y pensiones
Escrito por MoneyController el 25.10.2021
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La figura de los planes de pensiones individuales ha sido lastimada fuertemente por parte del Gobierno. Se trata del vehículo de inversión más popular en España para ahorrar de cara a la jubilación. Los trabajadores y autónomos podían aportar hasta 8.000 euros anualmente a este instrumento hasta el año pasado. Todo lo que aportasen se lo descontaban de la base imponible del Impuesto de la Renta (IRPF). Quien tuviera una base imponible de 60.000 y metiera 8.000 euros a su plan, solo tributaba por 52.000 euros. Ahora, el importe máximo de aportación/desgravación se ha reducido a 2.000 euros, y para el año que viene será de solo 1.500 euros, según recogen los Presupuestos. Son muchos los ahorradores que se preguntan dónde podrán destinar ahora el dinero para preparar su jubilación.
La explicación del Ejecutivo para tomar esta medida es que es un producto regresivo en términos fiscales. En otras palabras, beneficia más a las personas con altos ingresos. Por eso ha decidido priorizar los planes de pensiones de empleo, que se impulsan en el ámbito de la negociación colectiva, y que mantienen el tope de aportación en 8.000 euros anuales (serán 8.500 euros en 2021). Su objetivo es que este tipo de productos lleguen a autónomos y a empleados de pequeñas empresas.
Si bien comparten ciertos aspectos, los fondos y los planes tienen diferencias notables, esencialmente en cuanto a la fiscalidad. La primera diferencia notable es la liquidez. Un fondo de inversión se puede vender en cualquier momento, y la gestora tiene un plazo de una semana para dar el dinero al cliente. En cambio, los planes de pensiones solo pueden rescatarse en el momento de la jubilación, en algunos supuestos especiales (enfermedad, desempleo, riesgo de desahucio, por la pandemia..) y también si las aportaciones tienen más de 10 años, pero solo a partir de 2025.
Por lo que se refiere a la tributación, en los planes de pensiones funciona como un diferimiento fiscal: no se paga el IRPF en el momento de aportar, pero sí tributa como un rendimiento del trabajo el dinero que se va rescatando del plan de pensiones tras la jubilación (o por un supuesto especial).
Generalmente, esto beneficiaba mucho a las rentas altas. El tipo marginal con un sueldo muy alto llega al 45% en Madrid. Alguien que aportara 8.000 euros al plan se ahorraba 3.600 euros de impuestos. Luego, cuando se recupera el dinero, también se aplica el tipo marginal, pero normalmente, tras la jubilación los ingresos bajan mucho, por lo que el tipo marginal es menor.
“Con los planes había dos ventajas claras”, explica Satrústegui, “de un lado, el diferimiento fiscal, que hace que pagues los impuestos muchos años más tarde, cuando tal vez tienes menos necesidades económicas. Y el segundo, el que se te aplique un tipo marginal menor”.
Contrariamente, con los fondos de inversión la fiscalidad es muy diferente. Primero, no existe ninguna ventaja en la aportación. Hasta que no se vende el fondo no se tributa. Cuando esto sucede, solo se pagan impuestos por las plusvalías que ha generado el vehículo. Se considera una ganancia patrimonial, y se aplica un tipo de entre el 19% y el 26%, en función del importe.
Otra figura que tradicionalmente se ha utilizado como vehículo para la jubilación son los seguros de ahorro. Se trata de pólizas que, bajo la cobertura de un pequeño seguro de vida, ofrecen como garantía un capital. El gran problema es que todos estos productos suelen estar garantizados y, con los bajos tipos de interés que hay en la actualidad, los rendimientos que ofrecen están incluso por debajo de la inflación, que este año se ha disparado al entorno del 3% de media.
Esencialmente, uno de los objetivos que se perseguía con los planes de pensiones es que, dado que el dinero está inmovilizado durante muchos años, los partícipes podían asumir mayores niveles de riesgo. Así, aunque el valor del plan caiga durante una crisis financiera, a lo largo de muchos años, prácticamente todos los planes se revalorizan. De acuerdo con los datos de Inverco, la asociación de las gestoras de fondos de inversión y planes de pensiones, en los últimos 25 años la rentabilidad media anual de los planes individuales de Bolsa ha sido 3,6% y en los planes mixtos incluso mejor, del 4,02%. En ambos casos, un nivel suficiente para conseguir batir a la inflación y que los ahorros no pierdan poder adquisitivo.
Uno de los problemas que presentan los planes de pensiones frente a los fondos de inversión es que tienen unas comisiones bastante más altas, lo que les merma rentabilidad. Aunque han ido bajando, por término medio los planes individuales cargan unos gastos anuales del 1,1%. Por tener una referencia, en los planes de empleo colectivos, las comisiones totales son del 0,23%, y cada vez hay más oferta de carteras de fondos indexados que están cobrando comisiones anuales de entre el 0,6% y el 1%.